Los niños menores de 6 años tienen mayor riesgo de contener niveles elevados de plomo en la sangre debido a las actividades normales de llevarse la mano a la boca en lugares o con elementos posiblemente contaminados con plomo.

Además, como ciertas partes de su sistema nervioso se encuentran en las primeras etapas de su desarrollo, son más susceptibles a los efectos tóxicos del plomo.